El precio de la división
Antes de hablar del 11 de septiembre de 1973, hablemos de hoy y ayer. Lifeinthe10′s no es un servicio de noticias ni nada parecido, pero: Raquel Correa y Sapito Livingstone abandonaron el mundo ayer y hoy respectivamente. Es extraño que un país que se cree liberal y cosmopolita, se diga que se extrañarán a las damas y los caballeros que ambos fueron. O claro… en realidad distamos de ser liberales y ciudadanos del mundo y somos un país conservador que no tiene tapujos en decir que echará de menos a parte de su historia. Un pequeño homenaje a dos grandes de la historia de Chile, y del periodismo caballeroso y respetuoso de las formas.
No hay pecado ni maldad en querer recordar. Comienza el off-topic. En realidad no le es, pero lo dejo como tal: no me gusta obligar a la gente a leer(me).
El país estaba en crisis en los años 70′s: el mundo estaba en una guerra entre dos modelos drásticamente incompatibles, de colores distintos. Chile tomó parte en un conflicto que dividía al mundo en dos modelos. La Guerra Fría polarizó al mundo y Chile no fue la excepción. Tomó un camino en 1970. La historia nos dice que múltiples factores derivaron en un golpe de Estado, pronunciamiento militar, (depende su lado, como usted se sienta más cómodo): intervención estadounidense, crisis económica, deuda externa, boicot interno, una insoportable vida donde no se respetaba el estado de Derecho, la CIA, que el Águila no soportaba ver una república socialista (…).
El párrafo de arriba probablemente para usted, persona de 22 años o menos, no tenga real sentido. Usted nació en “democracia” (uno que es estudiante de Derecho, y sabe que nuestra Constitución fue un DL, la existencia de binominal y los quórums convierten al art.4 en un mal chiste) y si tiene una postura hoy es porque la tomó de alguien, le lavaron su juicio, leyó mucho de un solo lado, tuvo una profesora de historia que no sabía hacer bien su trabajo (yo tuve una así en mi educación media), sus papás y toda la familia que le nombraba el profesor Rossa le dijeron: la historia fue así. Créela, vívela y siéntela.
Ante lo anterior, si usted quiere recordar: la violencia no es necesaria, los insultos no son necesarios. El dolor se vive dentro: no hay necesidad de andarle enrostrando al enemigo que usted tiene la razón. La guerra terminó. La única cosa que queda por conquistar (tal vez, pero tal vez) sería un cambio constitucional, tal vez. Pero están todos más motivados en recordar odios que en homenajear con la serenidad que corresponde, a los caídos. Ambos bandos.
Brace yourselves. El precio de la división es claro. Somos todos amigos, somos todos chilenos, somos todos hermanos. Podemos ver los partidos juntos y llorar a las figuras que nos abandonan. Decir “vuela alto (…)” pero, en cosas que nos hacen a todos ciudadanos, aún debemos andarnos con cuidado, no vaya a ser cosa que desatemos insultos, escupitajos y disturbios. Again, ambos bandos.
Se acerca el 18 y he aquí la pena de la paradoja. Ante un torrente de fiesta, ahí sí que se acaba la “mala onda” . No me importa su lado. Si usted es chileno ya es mi hermano, todos los días del año.
M.O.V

Es necesario precisar ciertas cosas:
1. No depende del lado del cual se mire (Chile es el único que aún no lo dice como es por miedo a algo que no entiendo, pero que puedo resumir como un “caer bien para todas partes”). El 11 de septiembre de 1973 hubo un golpe de estado y eso trajo dictadura al país por 17 años.
2. Chile no escogió un camino, los militares lo decidieron.
3. Creer que el lector piensa algo porque “le lavaron la cabeza” o “leyó solo de un lado” me parece menospreciarlo.
4. Sigo creyendo que el punto 1 es el más importante, porque no creo en la teoría de las masas, pero insisto, Chile es el único país donde aún algunos creen que no fue dictadura ni golpe de estado.
1. No pasa por establecer si hubo o no dictadura, sino por cómo lidias con eso 39 años después. Está claro que la valoración del hecho cambia y nadie ha intentado ocultarlo.
2. Chile escogió por mayoría (votos, parlamentarios y 29%, you name it) a Salvador, canditado socialista; luego, en Chile país-sujeto histórico, procede el golpe/pronunciamiento (en esencia se nombra al mismo hecho).
3. Lo que aquí se critica es escoger y salir a las calles o a las redes sociales a mantener una guerra, sin análisis ulterior de los argumentos que se esgrimen.
4. Que después de un análisis, se quiera seguir en guerra, ya es cosa de cada uno, pero se aleja (a entender de varios, y entre ellos yo) de lo que una discusión racional (luego, sin violencia) necesita.
Tratar de mirar desde lejos la historia, con respeto porque conforma nuestro acervo identitario, es algo que en lo personal, creo, se requiere para avanzar como país.
Con todo y a mayor abundamiento de los lectores, agradezco el comentario. Me han llegado muchos comentarios, pero este es el primero directo y público.